martes, 10 de mayo de 2011

Club Cultural Matienzo: 1° visita

Un espacio cultural alternativo, eso es lo que teníamos que visitar con mi grupo. Sin dudas, este término plantea muchas preguntas (¿qué es alternativo?, ¿qué puede considerarse cultural?, ¿realmente existe un espacio alternativo o todo espacio tiene algún aspecto que no lo deja permanecer dentro de esta categoría?) pero luego de discutir en clase algunas de estas, decidimos visitar una exposición de artistas plásticos en la Plaza Cortázar. Sin embargo, el clima no estuvo de nuestro lado, el día de la visita era un domingo lluvioso, nublado, oscuro, y luego de llamar a los organizadores de este espacio artístico, confirmamos que la exposición no se realizaba a causa de la lluvia. Por esta razón, decidimos pasar a la segunda opción: el Club Cultural Matienzo, el cual nos había sido recomendado pero, por lo menos yo, nunca había escuchado nombrarlo hasta ese momento. No obstante, luego de visitar la página web de este espacio, me sentí intrigada por saber cómo era el lugar y definitivamente interesada en conocerlo.
Así fue como el domingo por la tarde-noche llegamos al Club Cultural Matienzo, ubicado en el barrio de Belgrano, un centro donde se realizan diversos talleres y espectáculos. Dentro de los espectáculos que se realizan se destacan proyecciones de películas, presentaciones de músicos, muestras de arte pictórico y obras de teatro.
El lugar expone un espacio especial y distinto desde la primera impresión. Empezando por el frente , con una entrada muy pintoresca, pintada de todos los colores, incluyendo la decoración del exterior del aire acondicionado. Entre los colores, destaca el portón por el cual se ingresa, negro, con un elemento de metal para tocar (decorativo, ya que para ingresar resulta más práctico tocar el timbre). Esta fachada llama la atención a cualquiera que pase caminando por la zona, no hay duda de que se destaca notoriamente entre residencias y algunos comercios, y sirve de anticipo para lo que es el lugar por dentro. Gracias a esta creativa portada, uno siente intriga y curiosidad por saber qué hay al cruzar el portón, uno se siente invitado y tentado a traspasarlo.
Al entrar, uno se encuentra con un espacio distinto, seguramente único, ya que en mi caso nunca había visto algo así. Las paredes están decoradas con papel, de forma que al apagar las luces regulares y encender la luz violeta, brillan dejando ver las formas abstractas que los pedazos de papel dibujan. Además, hay colgados tres cuadros, dos son rostros fotográficos en blanco y negro (¿quiénes serán? Eso no lo sabemos, pero más allá de la identidad de esos rostros, se puede ver cómo están decorados con papelitos fluorescentes que dibujan en ellos bigotes, una corbata, las cejas, y otros elementos que resultan graciosos al observador), y el otro es un cuadro surrealista que muestra la imagen de un hombre-conejo corriendo, una imagen intrigante que definitivamente impacta a primera vista. Al fondo de la sala hay un imponente escenario sobre el que se presentan los artistas, iluminado con luces rojas, y detrás de éste se despliega una pantalla blanca, donde se proyectan las películas los días destinados a dicha actividad.
El lugar en sí es una casa antigua reformada que consta de tres pisos. El segundo no mantiene la ambientación del primero, sino que conserva el estilo de un hogar corriente, lo cual favorece al hecho de que los visitantes se sientan “como en casa”, es un ambiente cálido en el cual uno se siente bien recibido. Luego, si se siguen subiendo las escaleras, se encuentra la terraza, cuyas paredes están completamente pintadas de muchos colores, de nuevo con imágenes poco convencionales que incitan a poner en marcha la propia imaginación. Entre ellas, pasa prácticamente desapercibida una puerta, la cual lleva al espacio donde se graba la radio del lugar, la Colmena, que está abierta a la escucha del público durante todo el día.
Además de ser un espacio en el que se muestran o exponen trabajos culturales y se forman artistas, por las noches, Matienzo se convierte en un bar. Por esta razón, hay mesas desde las cuales uno puede pedir alimentos y bebidas para pasar el rato, mientras escucha de fondo música de distintos estilos que ambienta placenteramente el entorno. Justamente, el día que fuimos a visitar el lugar, la música era en vivo, y se presentaban en el escenario los músicos Osvaldo Ciccioli y Claudio H. Pudimos llegar a escuchar la prueba de sonido, en la cual se notó la familiaridad y el compañerismo existentes entre los que allí trabajan, quienes hacían bromas entre ellos y se reían en un ambiente relajado (no tensionado como muchos otros donde se presentan diversos artistas).
Sin duda alguna, Matienzo es un espacio cultural muy interesante, en el que además de ir a ver distintas exposiciones o muestras, se puede pasar un buen rato escuchando música y tomando algo entre amigos. Todas estas opciones unidas en un mismo lugar, incitan a un público mayoritariamente joven a acudir allí para tener una experiencia distinta, única y especial.

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